Si alguna vez tenéis la oportunidad de viajar al norte de Inglaterra, además de pasar por bonitos e interesantes condados norteños como los de Northumberland, Cumbria y North Yorkshire, no dejéis de visitar el muro de Adriano. Esta muralla de 177 km recorría de costa a costa la frontera norte del imperio romano desde el golfo de Solway en el oeste, hasta el estuario del río Tyne en el este. Fue construida por orden el emperador Adriano entre 122 y 132 d.C. y estuvo ocupada hasta el año 383, en que fue abandonada. Tenía una altura de 3,6 a 4,8 m, y un grosor de 2,4 a 3 m, además de 14 fuertes principales y 80 fortines, con sus respectivas guarniciones romanas. En la parte norte había un foso de 10 m y en el sur, un camino de ronda militar. Fue reparada y ampliada en 209 d.C. Marcaba la frontera con las tribus bárbaras del norte, entre ellos los pictos. Durante unos pocos años hubo otra muralla más la norte, de turba y roca, la llamada muralla de Antonino Pío, levantada en 142 d. C. pero abandonada poco después, regresando el limes a la muralla adriana. Como anécdota podemos decir que según diversos historiadores en la construcción y vigilancia de esta fortificación participaron varias legiones procedentes de Hispania (España). El muro de Adriano es un colosal monumento histórico y una muestra de la genialidad militar y constructiva de los romanos, en este caso en la lejana Britannia. No os lo perdáis si váis al Reino Unido. Vale la pena, tanto el muro, como los impresionantes paisajes que se divisan a ambos lados. miércoles, 20 de abril de 2016
El muro de Adriano
Si alguna vez tenéis la oportunidad de viajar al norte de Inglaterra, además de pasar por bonitos e interesantes condados norteños como los de Northumberland, Cumbria y North Yorkshire, no dejéis de visitar el muro de Adriano. Esta muralla de 177 km recorría de costa a costa la frontera norte del imperio romano desde el golfo de Solway en el oeste, hasta el estuario del río Tyne en el este. Fue construida por orden el emperador Adriano entre 122 y 132 d.C. y estuvo ocupada hasta el año 383, en que fue abandonada. Tenía una altura de 3,6 a 4,8 m, y un grosor de 2,4 a 3 m, además de 14 fuertes principales y 80 fortines, con sus respectivas guarniciones romanas. En la parte norte había un foso de 10 m y en el sur, un camino de ronda militar. Fue reparada y ampliada en 209 d.C. Marcaba la frontera con las tribus bárbaras del norte, entre ellos los pictos. Durante unos pocos años hubo otra muralla más la norte, de turba y roca, la llamada muralla de Antonino Pío, levantada en 142 d. C. pero abandonada poco después, regresando el limes a la muralla adriana. Como anécdota podemos decir que según diversos historiadores en la construcción y vigilancia de esta fortificación participaron varias legiones procedentes de Hispania (España). El muro de Adriano es un colosal monumento histórico y una muestra de la genialidad militar y constructiva de los romanos, en este caso en la lejana Britannia. No os lo perdáis si váis al Reino Unido. Vale la pena, tanto el muro, como los impresionantes paisajes que se divisan a ambos lados. jueves, 23 de abril de 2015
Luchar y morir en África
Entre 1909 y 1927 España libró en el norte de Marruecos una guerra colonial que dejó una profunda huella en la memoria colectiva. Muchos de nosotros conocimos aún a algunos ancianos que explicaban que fueron a "servir a África" o sea que hicieron el servicio militar en aquella zona. Recordaban el sufrimiento, la miseria y el miedo que pasaron. El protectorado español de Marruecos se creó por los tratados internacionales de 1906 y 1912 por los cuales se asignaba a Francia y a España el control del reino marroquí. El país galo recibió algo más del 90 % del territorio en cuestión, y España una pequeña franja costera, al norte del país, las regiones del Rif y Yebala, que rodeaban sus antiguas posesiones de Ceuta y Melilla. El conflicto empezó en 1909 con la emboscada del Barranco del Lobo y tuvo su punto álgido en 1921 con el llamado Desastre de Annual y Monte Arruit, donde murieron casi 11.000 militares españoles masacrados por los rifeños. Entre 1921 y 1926 España volvió a recuperar toda el territorio perdido enviando miles de soldados y gastando millones de pesetas. Estos hechos generaron ríos de tinta en su época y también en los últimos años han ido apareciendo diversos libros. El primero que queremos citar es Annual 1921 (Alfaguara, 1996) del periodista Manu Leguineche que tiene la virtud de haber contado con el testimonio de los últimos testigos vivos. Después podemos citar Historia secreta de Annual de Juan Pando (Temas de Hoy, 1999) y del mismo año Las imágenes del desastre. Annual 1921 (Almena Ediciones). La misma editorial Almena ha publicado Igueriben, 7 de junio - 21 de julio de 1921 (2007) y Blocaos. Vida y muerte en Marruecos (2009), todos ellos con magníficas fotos de la época. La última novedad és Morir en África de Luis Miguel Francisco (Crítica, 2014). Por lo tanto, el que quiera informarse tiene un buen material a su disposición.
jueves, 15 de enero de 2015
Los templarios y la Sábana Santa
Cuando en 1307 se inició el proceso, instigado por el rey de Francia, que llevó a la disolución de la orden del Temple, una de las acusaciones principales fue la de herejía e idolatría. Los oficiales reales y los inquisidores adujeron que los templarios adoraban un misterioso ídolo o imagen de un hombre barbudo, una imagen que algunos consideraban horrorosa y pavorosa. Algunos la llamaron Bafumet, otros Mahomet, otros decían que la llamaban "nuestro Salvador". En los interrogatorios algunos frailes templarios del sur de Francia afirmaban que en el rito de iniciación, se les daba a besar la imagen de un hombre barbudo, que se veía en una tela. ¿Quién era ese hombre? Después de minuciosas investigaciones y el estudio de documentos y bibliografía, la historiadora italiana Barbara Frale ha llegado a la conclusión de que con mucha probabilidad, el misterioso ídolo o objeto de los templarios era nada más ni menos que la Sábana Santa, hoy conservada en Turín, donde aparece la imagen en cuerpo entero de un hombre muerto, se supone que el mismo Jesús. De ella se debieron hacer varias réplicas, algunas en tela, otras de la cabeza, en madera.
La Sábana Santa se conservó muchos siglos plegada, de tal forma que habitualmente sólo se podía ver la cara del difunto, una cara algo alargada, con barba, y que vista en la penumbra de una capilla medieval debería provocar mucha impresión. Frale, así como muchos especialistas, consideran que la Sábana Santa pasó de Edesa a Constantinopla en el 943, y que allí fue robada durante el saqueo de los cruzados en el año 1204. Según las crónicas la tela que pasó a la capital del imperio de Bizancio era el mandyilion, un tejido en el que se veía impreso el rostro de Jesucristo. No es de extrañar este detalle, pues normalmente la tela se guardaba plegada y, como ya hemos dicho, normalmente sólo se podía ver la cara. Unos años después del saqueo de 1204 la tela debió llegar a manos del Temple, que la guardó celosamente, como una de las reliquias más preciadas de la Cristiandad. En 1353 cuando aparece de nuevo en público, está en manos de un noble francés, Geoffroy de Charny, muy relacionado familiarmente con la ya extinta orden de los caballeros templarios.
En 1988 se hizo la prueba del Carbono 14 y resultó que, según esas pruebas, era una tela de aproximadamente el año 1300. Pero muchos investigadores e historiadores se preguntan: ¿Cómo es posible que un presunto falsificador del año 1300 consiguiera una imagen en negativo y tridimensional? ¿Cómo logró esa figura si no hay rastros ni trazos de pintura, sino que es resultado de una especie de radiación? En la tela de Turín hay sangre del grupo AB, propio de los antiguos judíos ¿Cómo pudo el presunto falsificador saber el grupo sanguíneo que había que poner si entonces estos detalles científicos se ignoraban? También se han encontrado esporas de diferentes plantas de la zona de Judea, Samaría y Siria...¿El falsificador medieval también tenía microscopio y se dedicó a buscar y esparcir en la tela esporas de plantas de aquellas latitudes? Realmente era un prodigio este hombre. Un último apunte: en los últimos años la prueba del C14 ha mejorado mucho y se ha sabido que si un objeto no ha permanecido completamente aislado y protegido de agentes exteriores, puede ver alterado su contenido en Carbono y por lo tanto, puede dar pie a dataciones erróneas. La Sábana Santa ha sufrido plagas bacterianas, un incendio, ha sido expuesta, besada y tocada por centenares de personas, especialmente en la época medieval. El misterio está servido. (Para más información: Barbara Frale. "Los templarios y la Sábana Santa", Alianza Editorial)
viernes, 7 de noviembre de 2014
Apuntaciones sueltas sobre Inglaterra
La
literatura de viajes nunca ha sido muy popular ni ha tenido libros superventas,
pero no por ello deja de ser interesante y recomendable. No hay nada más ameno,
y a menudo divertido, que leer las impresiones que un viajero (y buen escritor)
va anotando mientras visita un país diferente al suyo. Y dicha lectura es aún
más atractiva si quien nos explica lo que ve es un español al que comprendemos
mucho mejor las razones de su asombro. Apuntaciones
sueltas de Inglaterra es, sin lugar a dudas, una buena muestra de ello. Su
autor es Leandro Fernández de Moratín, una de las figuras de la literatura
española del siglo XVIII, famoso sobre todo por su obra de teatro El sí de las niñas. En plena
efervescencia ilustrada, viajar al extranjero era una necesidad para todos
aquellos que aspirasen a estar al día respecto a las innovaciones científicas,
económicas o artísticas. Moratín lo hizo en dos ocasiones, y fue en la segunda,
en 1792, cuando visitó Inglaterra y vivió en ella durante un año. Fruto de su
estancia son los cuatro cuadernos que forman este libro de viaje tan poco
conocido. Aunque se ha publicado en alguna ocasión (Bruguera, 1984; PPU, 1992;
Cátedra, 2005) después de muchos años inédito, lo más fácil hoy en día es ir a la
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes donde será fácil localizarlo y leerlo
íntrego.
Leandro
Fernández de Moratín nos describe con una prosa ágil y precisa, a veces teñida
de graciosa ironía, las costumbres que observa en la Inglaterra de aquellos
años. Nada más empezar ya nos dice que “los ingleses van de prisa, sabiendo que
la línea recta es la más corta, atropellan cuanto encuentran”, que hasta los
soldados de guardia en el palacio de Sant James piden dinero a los transeúntes
o que el 5 de noviembre la gente pasea por las calles a un pelele que
representa al Papa, que al final queman, pues culpan a los “papistas” de querer
volar el Parlamento en dicha fecha. También se admira de que el príncipe de
Gales se emborrache todas las noches pues la borrachera no es allí un gran
defecto; de los clubs (asociaciones de personas de la misma profesión) y su
eficacia, de la venta masiva de caricaturas en que se ríen hasta del rey de
Inglaterra; de la libertad de expresión y de religión…; magistral es el apunte
titulado “Lista de los trastos, máquinas e instrumentos que se necesitan en
Inglaterra para servir el té a dos convidados en cualquiera casa decente”: ¡le
salen ventiún objetos! Todas éstas apreciaciones y otras muchas más, se pueden
leer en estas Apuntaciones sueltas de
Inglaterra, especialmente en los cuadernos primero y segundo. Una lectura
que recomendamos vivamente y que os hará pasar un buen rato.
sábado, 11 de octubre de 2014
Victus, una novela histórica con carga política
Victus, la novela de Albert Sánchez Piñol sobre los hechos de 1714 en Barcelona, ha sido un auténtico éxito de ventas en Cataluña en los dos últimos años. También ha sido objeto de polémica por la suspensión de su presentación en el Instituto Cervantes de Utrecht. Previamente se había presentado en otras sedes del mismo Insituto. Se trata de un texto ameno y bien documentado, pero que parece tener, entre otros, el objetivo de instruir al lector y crear un estado de opinión favorable al soberanismo. La novela, a pesar de ser una ficción, incluye una cronología histórica, en la que curiosamente se pasa por alto el período 1700-1704 que fue cuando Cataluña se mostró favorable y fiel a Felipe V.
¿Y qué dice de España esta novela? Pues hay un capítulo en que al autor, por boca del protagonista, Martí Zuviría, deja de lado la ficción y se dedica reflexionar y a explicar al lector el "conflicto España-Cataluña", dejando no muy bien a España, a los castellanos y en general a los españoles tal como podemos comprobar en las frases que reproducimos literalmente a continuación:
“La atrofia cerebral [de Carlos II] era un reflejo de Castilla y de su
imperio coagulado” “…el putrefacto imperio español”(pág. 124)
“Para que se comprenda algo del lío español, con un matiz difícil de
entender para los extranjeros como tú…Y ese matiz es, simplemente, que España
no existe” (pág. 125)
“La hidalguía española…la hidalguía española….¡Me tiro un pedo en su
hidalguía! ¿Qué teníamos nosotros que ver con esa gentuza? Para un castellano
de pro trabajar era una deshonra, para un catalán, la deshonra era no
trabajar…” (pág. 128).
“¿Ven lo que les decía? En realidad España no existe; no es un sitio, es un
desencuentro” (pág. 129).
“¿Qué es Castilla? Cojan un páramo, póngale una tiranía y ya tienen
Castilla” (pág. 276).
A pesar de esto Victus se ha presentado en algunas sedes del Cervantes, a excepción del desafortunado incidente antes mencionado de Utrecht. Ahora bien, nosotros nos preguntamos: ¿La Generalitat habría permitido presentar en sus delegaciones en el exterior una novela o libro que hablara en términos similares de Cataluña, como Victus lo hace de España? Sinceramente lo dudamos.
jueves, 4 de septiembre de 2014
Guerra de Sucesión en Cataluña: 1702-1714 (Los hechos ocultados)
Este año se celebra con muchos actos en Cataluña el Tricentenario del fin de la Guerra de Sucesión en 1714 con la caída de Barcelona. Siempre es bueno recordar la Historia, pero sería mejor hacerlo desde un punto de vista algo más objetivo y no tan maniqueo y simplista. Pero parece ésta una misión imposible cuando todo se politiza. Sobre este tema hemos oído una serie de tópicos repetidos mil y una veces, que a fuero de tanta repetición muchos creen que son verdades irrefutables. Vamos a analizar algunos de ellos y vamos a exponer ciertos hechos históricos que casi siempre se ocultan:
-Cuando el rey Carlos II falleció en 1700, la corona española no quedó vacante como a menudo se afirma; al contrario, en su testamento nombró heredero a Felipe de Anjou, el famoso Felipe V, el primer rey borbón. Y se produjo la sucesión al trono de la monarquía sin mayores problemas. La guerra de hecho no estallaría en suelo español hasta dos años después y porque vino instigada desde el extranjero. Sin estas fuerzas exteriores, España habría quedado tranquila y sin incidencia alguna.
-Las principales instituciones catalanas (Parlamento, Diputación del General (Generalitat) y Ayuntamiento de Barcelona o Consell de Cent), aceptaron sin reparos al nuevo monarca borbón y en octubre de 1701 le juraron fidelidad cuando éste vino a Barcelona.
-En el otoño-invierno de 1701-1702 Felipe V estuvo en Barcelona, se le recibió bastante calurosamente con fiestas populares y convocó al Parlamento catalán, al que concedió casi todas las cosas que le pidieron, entre ellas poder iniciar el comercio con América con barcos catalanes. El llamado partido austracista era entonces un grupo muy reducido y sin apenas influencia.
-Hasta 1705 (es decir cuatro años después) las instituciones políticas catalanas y la gran mayoría de poblaciones se mantuvieron fieles al borbón Felipe V; incluso en mayo de 1704 Barcelona se negó a rendirse ante el asedio y bombardeo de una flota austracista anglo-holandesa.
-No fue hasta octubre de 1705 que Barcelona fue ocupada por tropas austracistas y fue entonces cuando las principales instituciones catalanas, que en 1701 habían jurado solemnemente fidelidad a Felipe V, pasaron a rendir pleitesía al archiduque Carlos y a reconocerlo como nuevo soberano,
-La resistencia de Barcelona en la primavera-verano de 1714 fue un acto casi suicida, decretado por una junta militar que sabía que todo estaba perdido, pues estaban completamente sitiados. Además hacía ya meses que Austria e Inglaterra habían decidido lavarse las manos y aceptar finalmente a Felipe V, nos guste o no legítimo heredero al trono. Lo más lógico y sensato habría sido rendirse, cosa que hicieron igualmente al final, pero tras largos meses de sufrimiento, hambre y miles de muertes inútiles en ambos bandos.
-Se nos dice también a menudo que Cataluña antes de 1714 era un estado soberano e independiente. No es cierto. Des de finales del siglo XV y hasta 1714 Cataluña era un territorio autónomo que formaba parte del reino o corona de España (o de las Españas, como se decía entonces para resumir los largos títulos de rey de Castilla, Aragón, conde de Barcelona, etc). Desde finales del siglo XV, con la unión de las dos dinastías, Cataluña conservó buena parte de su autogobierno, pero el rey español nombraba desde entonces un virrey o gobernador general del Principado, sobre el que recaía el orden público y la administración de la justicia a través de la Real Audiencia. Es más, desde el siglo XII y hasta el XV, Cataluña formó parte del reino de la Corona de Aragón, en pie de igualdad con los territorios de Valencia, Aragón y Mallorca.
Para acabar y para recordar cual era el estatus político de Cataluña antes de 1714, nos puede servir como muestra que Narcís Feliu de la Penya escribió y publicó en Barcelona en 1683 un libro titulado "Fenix de Cataluña. Compendio de sus antiguas grandezas y medio para renovarlas". Pues bien este autor catalán dedica esta obra a "A la Sacra y Catholica Magestad de nuestro gran monarca Carlos Segundo (que Dios guarde), Rey de las Españas y Emperador del Nuevo Mundo". En la página 1 califica a Cataluña como "provincia", en la 7 dice que "todos los españoles somos iguales en la firmeza y adelantamiento de la Fe Catholica" y en la 35 afirma: "no tiene España raíz más anciana que la de Cataluña..."
Bibliografía consultada: Josep M. Torras Ribé "La guerra de Successió i els setges de Barcelona (1697-1714)". Barcelona: Rafael Dalmau editor, 1999; María Angeles Pérez Samper, "Felipe V en Barcelona" Cuadernos Diocechescos, Universidad de Salamanca, 2000; Joaquim Albareda Salvadó, "La Guerra de Sucesión de España (1700-1714)", Barcelona: Editorial Crítica, 2010.
Para acabar y para recordar cual era el estatus político de Cataluña antes de 1714, nos puede servir como muestra que Narcís Feliu de la Penya escribió y publicó en Barcelona en 1683 un libro titulado "Fenix de Cataluña. Compendio de sus antiguas grandezas y medio para renovarlas". Pues bien este autor catalán dedica esta obra a "A la Sacra y Catholica Magestad de nuestro gran monarca Carlos Segundo (que Dios guarde), Rey de las Españas y Emperador del Nuevo Mundo". En la página 1 califica a Cataluña como "provincia", en la 7 dice que "todos los españoles somos iguales en la firmeza y adelantamiento de la Fe Catholica" y en la 35 afirma: "no tiene España raíz más anciana que la de Cataluña..."
Bibliografía consultada: Josep M. Torras Ribé "La guerra de Successió i els setges de Barcelona (1697-1714)". Barcelona: Rafael Dalmau editor, 1999; María Angeles Pérez Samper, "Felipe V en Barcelona" Cuadernos Diocechescos, Universidad de Salamanca, 2000; Joaquim Albareda Salvadó, "La Guerra de Sucesión de España (1700-1714)", Barcelona: Editorial Crítica, 2010.
miércoles, 2 de julio de 2014
George Clatlin, pintor, explorador y aventurero
La historia de los EEUU está llena de personajes curiosos, hoy casi míticos, especialmente aquellos que participaron en la exploración de la "frontera" del Lejano Oeste. Uno de ellos fue George Catlin (1796-1872), un muchacho que se graduó en derecho, pero que lo que más amaba era pintar y viajar por los territorios indios de su joven nación. En 1830 empezó a pintar retratos de indios que aparecían por el Este de visita para pactar algún tratado. En 1832 inició una serie de viajes a través de los casi inexplorados territorios indios situados a lo largo del río Missouri, en lo que hoy son los estados de Nebraska, Dakota del Sur y del Norte y Montana. Haciendo parada en diversos fuertes de la American Fur Company (Fort Pierre y Fort Union), se instalaba allí unos meses y se dedicaba a pintar retratos de jefes y dignatarios indios, escenas de caza y danza, rituales y otras costumbres. Y no sólo pintaba, también tomaba notas de lo que veía, siendo, sin saberlo, uno de los primeros antropólogos de su país. Estos viajes se prolongaron hasta 1839, período en el que visitó también los territorios fronterizos de Minnesota (al Norte) y de Kansas y Texas (al sur). Pintó retratos de sioux, pies negros, omahas, iowas, mandans, pawnees y un sin fin de tribus. A partir de 1840 se trasladó a Europa (Inglaterra, Francia y Bélgica) donde permaneció varios años mostrando sus pinturas en una exposición que llamó Indian Gallery y que amenizaba con conferencias y con actuaciones en directo de grupos indios expresamente llegados desde América. Poco a poco su estrella fue declinando y acabó arruinado, siendo comprada su obra por un industrial norteamericano, cuyos descendientes la donaron años después a la Smithsonian Institut en cuyo Museo de Arte Americano de Whashington se puede contemplar hoy en día. También publicó algunas obras donde recogió sus memorias y experiencias, entre ellas Life amongs the Indians (1861) editada en castellano por Olañeta editores con el título Vida entre los indios. En definitiva, que estamos ante una vida y una obra apasionantes, que hará las delicias de los lectores que aman la Historia del Lejano Oeste y de la frontera americana.
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